Dejar que sople y ondee a su paso.
Dejar que invada cada célula al avanzar.
Fresco, alegre y vivaz.
Así es el aire,
ese aire que llega como brisa fresca,
ese aire que, a veces, trae tormentas,
algunas destructoras y otras de humedades.
Aire, al fin y al cabo.
Aire, por momentos, desmesurado, intenso.
Remueve miedos, vida y sentimientos.
Mi Aire me envuelve.
Mi Aire me acuna, me cuida y me hace volar.
Que nunca deje de soplar.